Articulos y Monografias II
Monografias y Articulos
La Familia una mirada desde la Psicologia Social del Rio de la Plata Introduccion Me propongo a través de un análisis de la película “La Familia”, de Ettore Scolla, visualizar, visibilizar y deconstruir la vida cotidiana de esta familia. Intentar, con una mirada desde la Psicología Social de Pichón Riviere (y otros autores complementarios), articular teoría y práctica en un análisis de lo explícito hacia lo implícito del drama familiar. En el desarrollo de la película se pueden ver varios conceptos de la Psicología Social si agudizamos la mirada, entre otras cosas que iré explicitando en el desarrollo de este trabajo surgen los mitos familiares, los roles, determinados vínculos, secretos familiares, rituales, ciertas características de la comunicación, conflictos, lo transgeneracional, las jerarquías y relaciones de poder, los malentendidos y determinado contexto socio histórico cultural que atravesará lo situacional y así todo configurará un drama familiar. Asimismo emergen ansiedades y comportamientos naturalizados con una ideología subyacente. Me planteo esta metodología de trabajo a fin de facilitar con una apoyatura práctica el despliegue del campo teórico. Iré narrando el acontecer de la película en forma lineal y cronológica, acompañando cada escena con la deconstrucción de la misma, con un análisis de la misma. Este fue en principio la forma más apropiada que había supuesto para realizar el trabajo, pero ante la observación de la docente de que el análisis “quedaba perdido”, he re elaborado el trabajo quitando el relato de la película y desarrollando directamente el análisis de los distintos conceptos teóricos que van surgiendo en esta en la misma. A modo de resumen teórico, expondré algunas líneas que den cuenta de lo visto en el curso a lo largo del año para luego sí entrar al análisis de la película. MARCO TEÓRICO Sin profundizar demasiado en los conceptos, intentaré esbozar el marco teórico con el que analizaré la película, a modo de un esquema conceptual referencial operativo para encarar la tarea, el trabajo. La noción de familia surge con la Revolución Industrial, la revolución de la clase burguesa en la Francia del siglo XXVII. Desde la Psicología Social, abordamos una problemática desde un contexto que la atraviesa y no como algo que se da naturalmente. Para cada cultura, en determinado momento histórico, se configurará determinada familia, con una función social específica. En nuestra sociedad, la familia la pensamos como reducto de reproducción de la ideología dominante burguesa, y más que esto aún, si nos despegamos de la concepción materialista marxiana – althusseriana, es una máquina productora de ideología y por tanto de subjetividad. Con Engels, desde una visión antropológica de la familia, podemos ver que el pasaje de la filiación femenina a la masculina tiene que ver con la problemática de la propiedad. Como tal surge la división del trabajo, encargando a la propia gen femenina de la función sobre las “tareas domésticas” y la gen masculina con la propiedad de las herramientas proveerá el sustento económico. El “Socius”, en sus distintos niveles, la organización social, las instituciones y organizaciones (la familia), sobredeterminará y transversalizará al sujeto que nace, crece y se desarrolla en él. La creación de la Familia se relaciona con los dispositivos de control de la sociedad. Por ejemplo, el control de la sexualidad a través de la prohibición del incesto. La familia estaría encargada de las tareas educativas, prohibición del incesto, supervivencia, productividad del sujeto, la circulación de los bienes, entre otras funciones – tareas. Los grupos familiares son preformados desde el socius, el conjunto de funciones tareas como la procreación y las relaciones afectivo sexuales son aprendidas. En los vínculos que se van configurando, la afectividad se disocia en nuestra sociedad y la linea del odio no juega, entra sólo la linea del amor, doble vía del vínculo, disociación, doble vehiculización ( visión de vínculo de Pichón Riviere con los aportes de Freud y Melanie Klein ). De esta autora, Pichón toma, por ejemplo, los mecanismos de introyección y proyección, relacionados con experiencias gratificantes o frustrantes en la infancia, de allí la disociación en vínculo bueno y malo. Desde Freud, tendríamos instinto de vida y de muerte, Pichón prefiere hablar de “estructura vincular”. En “El Proceso Grupal”, Pichón detalla en este punto, “la ansiedad dominante o miedo está referida a la pérdida del objeto, debido a la coexistencia en tiempo y espacio de aspectos malos (destructivos) y buenos, en la estructura vincular”; agregando al pie de página en cuanto a éste último aspecto, “que abarca al yo, al vínculo y al objeto” (la estructura vincular). Desde este grupo, el familiar, grupo primario que establecerá ciertos vínculos y problemáticas que luego se reeditarán en los grupos secundarios, a partir de un mito fundacional (Bauleo), que a su vez hará que se despliegue un drama familiar (Pichón toma esto del teatro griego), en el que cada integrante va a hablar o ser hablado (Lacan) desde ese personaje, desde ese lugar, rol, adjudicado y asumido. Aquí tomo también los aportes de Laing en cuanto a la asignación de propiedades o cualidades y el poder y efecto que esto tiene sobre un sujeto y su ambiente familiar y social, por ejemplo, la asignación de un diagnóstico de una enfermedad así como también la atribución de determinada característica a un niño por parte de sus padres. Estas configuraciones serán más saludables o no en la medida que el sujeto pueda lograr un aprendizaje activo de esa realidad que lo atraviesa, un aprendizaje, una deconstrucción, problematización y transformación de los instituidos o universales que se cristalizaron y naturalizaron en su grupo primario y que forjaron determinada modalidad, subjetividad, formas de ser, sentir, pensar y estar en el mundo, que las repetirá de alguna forma a lo largo de su vida en los sucesivos grupos que vaya integrando. Desde el grupo entonces, emergen los instituidos, emerge el “Socius”. Pichón rompe con la noción de transferencia, crea la teoría del vínculo. Relaciones forzosas, necesarias, que son adscriptas socialmente. La comunicación es el riel del aprendizaje, un grupo es más sano cuando hay un máximo de comunicación e interrelación y un mínimo de secretos, todos los grupos familiares marcan un secreto. La salud mental del grupo familiar dependerá de un sistema de comunicación multidireccional, una configuración en espiral de realimentación. Dentro del grupo familiar se pueden formar subgrupos que se comunican dentro de una estructura vincular a doble vía, en ciertos casos con características más estables, rígidas, con tendencia a estereotipar la dirección de la comunicación. El sujeto enfermo es el portavoz del grupo familiar, denuncia la enfermedad familiar. Es el emergente, que también puede ser enmarcado en una situación social, o institucional pero en el grupo familiar emerge desde un conjunto de relaciones estereotipadas entre los integrantes del grupo familiar, no hay plasticidad entre éstos, hay fijeza, rigidez, no se puede visualizar el factor tiempo. “La enfermedad es un intento de elaboración del sufrimiento provocado por la intensidad de los miedos básicos. Es un intento fallido por la utilización de mecanismos de defensa estereotipados y rígidos que son incapaces para mantener al sujeto en un estado de adaptación activa al medio. Este es un proceso que acarrea la alineación del grupo del que el sujeto que enferma es portavoz”. (Pichón Riviere). La comunicación es importante en este proceso, la tarea del terapeuta es limpiar los canales de comunicación de los ruidos que impiden una escucha clara entre los miembros del grupo familiar y generan el malentendido. Se producen conflictos en los vínculos, distorsiones en la comunicación, se relacionan con los objetos internos más que con los externos. La imagen interna que el sujeto tiene de su grupo familiar está distorsionada por determinadas situaciones ocurridas en algún momento de su historia. La visión del paciente de su grupo primario es distinto a lo que es en realidad produciéndose la intensificación del proceso de incomunicación dado por el desajuste entre ambas imágenes. De aquí tenemos el malentendido, enfermedad básica del grupo familiar. Para ser el emergente el sujeto se conecta con su historia y con el socius, esto tiene que ver con la noción de transversalidad (que rompe con el cartesianismo), de Deleuze y Guattari. Además el emergente es transgeneracional, situaciones, conflictos, duelos, no elaborados que son transmitidos de generación en generación en forma de rituales, comportamientos, no mediatizados que en determinado momento histórico emerge como síntoma. Surge entonces la noción distinta de salud – enfermedad como proceso y no como intrínseco a un individuo; y su relación con un aprendizaje activo de la realidad, problematizador y transformador de la misma mediante la praxis. Concepción dialéctica en que el sujeto se transforma, modifica al medio y a sí mismo. Esto opera en todo el circuito familiar produciendo desalienación progresiva del intra y extra grupo. Para el terapeuta no hay una estrategia única, se trabaja aquí y ahora con ese grupo particular. Tendrá en cuenta ciertos analizadores y tareas como (P. Riviere – “El Proceso Grupal”): - Apuntar a clarificar las redes de comunicación grupal. - Abordará los misterios familiares y efectuará un análisis de las ideologías. - Tratará de promover el ajuste entre imágenes internas y realidad exterior. - Intentará dilucidar los malentendidos. - Analizará la vida cotidiana de ese grupo y leerá los instituidos o universales naturalizados que emerjan. En este abordaje terapéutico tendremos tres niveles: 1) Nivel Psicosocial: relación del paciente con cada uno de los miembros de la familia. El abordaje del grupo se hace a través de la representación interna que el enfermo tiene de cada uno de sus familiares (grupo interno). 2) Nivel Sociodinámico: abordaje del grupo en su totalidad gestáltica, dinámica grupal (Kurt lewin). 3) Nivel Institucional: abordaje de la familia como institución. Estudio de la historia familiar, estructura socioeconómica, relaciones intergrupales y ecológicas: con otras familias, el vecindario, el barrio, el club, iglesia, etc. El esquema del cono invertido es claro para explicitar la forma de analizar que debe llevar adelante el terapeuta en este abordaje o dispositivo de intervención. En la base del cono estarían los contenidos emergentes, manifiestos, explícitos. En el vértice están las situaciones básicas o universales implícitas. El espiral, es el movimiento dialéctico de indagación y esclarecimiento que va de lo explícito a lo implícito con el objetivo de explicitarlo. Analizar entonces es hacer explícito lo implícito. Asimismo el terapeuta enfrentará los Universales en el proceso que lleve adelante en su tarea, éstos son: 1) los miedos básicos: miedo a la pérdida de la estructura ya lograda y miedo al ataque en la nueva situación a estructurar. 2) “la situación terapéutica negativa”, frente a la situación de cambio configurada por: - el miedo al cambio y la resistencia al cambio. 3) Sentimiento básico de inseguridad 4) Procesos de aprendizaje y comunicación 5) Fantasías básicas: de enfermedad, de tratamiento y de curación. Esquematizando entonces la tarea correctora del terapeuta, tenemos el siguiente E.C.R.O. (Esquema Conceptual, Referencial, Operativo): 1- Concepto de portavoz de la enfermedad grupal 2- Análisis de los roles: funciones sociales perturbadas, roles que se asumen en situaciones de emergencia, rigidez o rotatividad. Liderazgos. 3- Análisis de las ideologías o prejuicios; conflictos generacionales. 4- Análisis del Malentendido Básico. 5- Análisis de los secretos familiares 6- Análisis de los mecanismos de splitting 7- Análisis de los mecanismos de segregación y de sus infraestructuras. 8- Análisis de los mecanismos de preservación 9- Fantasías de omnipotencia e impotencia 10- Análisis de la situación triangular básica reeditada en seres de situaciones triangulares intragrupales. 11- La evolución de los medios o logística. Vamos a ver ahora, una clasificación de Mme. Mincowska que Pichón toma para establecer ciertas tipologías familiares: - Grupos epileptoides; - Grupos esquizoides – Grupos mixtos e intermedios. Los primeros, tienen tendencia a la aglutinación, son apegados a la tierra, sus integrantes no emigran. Su estructura familiar es cerrada, rígida, acepta con dificultad el ingreso de un nuevo integrante ubicado siempre en un status inferior. En situaciones de duelo se hace más notoria la viscosidad del grupo, ante la pérdida parecen aglutinarse con mayor intensidad. En las fiestas muestran excitación contrastante con la viscosidad habitual. Se producen estallidos de conflicto con carácter de violencia súbita y desproporcionada. Los grupos esquizoides tienden a la disolución, a la ruptura de vínculos. La unidad familiar es escasa. Sus integrantes emigran frecuentemente y rompen la comunicación desconociendo la nostalgia. El modelo de conducta es el pionero, aventurero que pierde contacto con la familia. Esto se explica por una vivencia intensa y cercana con su grupo interno. La estructura intermedia, también llamada hipocondríaca, tiene caracteres similares al grupo epileptoide (viscosidad); el personaje central es la enfermedad. El proceso corrector de estos grupos familiares se centra en una operación de abordaje del núcleo depresivo básico patogenético. En el grupo esquizoide la tarea pasa por el establecimiento de una eficaz red de comunicación para lograr una mayor integración. En el grupo epileptoide, se promueve la discriminación, la toma de distancia óptima, el esclarecimiento de los malos entendidos, la ruptura del estereotipo viscoso según el cual cada integrante es para el otro su propiedad privada. A grandes rasgos, en todos los grupos familiares se intenta desde el terapeuta que el sujeto pueda desprenderse del grupo primario, transformar su grupo interno hacia el secundario. ANÁLISIS DE LA PELÍCULA “LA FAMILIA”, DE ETTORE SCOLLA. FIN BIBLIOGRAFÍA - Riviere, Enrique Pichón, “El Proceso Grupal”. - Bauleo, A., “Ideología, grupo y Familia”. - Laing,R. D., “El Cuestionamiento de la Familia”. - Nebot, Rodríguez, Joaquín; “El Socioanálisis y la Red”. FILMOGRAFÍA Scolla, Ettore; “La Famiglia”.
En esta película podemos ver como el Socius atraviesa la familia y el lugar que cada miembro va a ocupar y la construcción de la subjetividad a partir de la intersubjetividad. Marca el inicio de un tiempo histórico que marca el duelo y la lucha en la ecuación: progreso – socialismo y retroceso – fascismo. Lugar donde se destaca esta lucha de poder, en la asignación de lugares en los hombres y mujeres. La ecuación que subyace desde un Mito Fundacional con una ideología dominante: revolución – progreso – socialismo – inteligente = hombre Retroceso – fascismo – tonto = mujer Vemos como a partir de esto tenemos personajes que repiten en forma estereotipada un rol que reproduce esta ideología dominante (las tías, Beatrice) y como otros pueden despegarse, transformar su rol y liberarse (Adriana, Maddalena). En la misma casa sobrevendrán las sucesivas generaciones de la misma familia. El pasillo de esta casa se constituye en el “pasaje del tiempo”. El personaje que narra la historia , Carlo, en el inicio marca el “aquí y ahora”. Se marca a través de un relato y asignación directa del fundador de la familia (el Nono), la fundación de un mito y una ideología republicana, del “hombre libre”. Este mito va a marcar, a nuestro juicio, un “núcleo patogenético básico”, en el sentido de que subyace una contradicción permanente en cuanto a las ecuaciones que planteamos más arriba. Esto marca identidades, conflictos y existencias en la subjetividad de la familia. En las tormentas de la película se producen los conflictos, las tragedias, muertes, separaciones, rupturas, marca con esto el director, Scolla, un estilo para contextuar estos momentos; los cambios, como algo trágico, que genera también miedo. La ideología dominante se expresa varias veces a través por ejemplo de culpar de algo al que no es de la familia, a la sirvienta. El estallido que se produce en estas tías denuncia y calla a la vez una situación. La asignación de un rol y lugar en la familia marca a fuego de por vida, a partir de tal asignación de determinada cualidad o propiedad, los personajes hablarán y serán hablados desde éstos, se los escuchará y vivenciará desde estos lugares, tornándose difícil el reconocerse desde otros lugares, el escucharse, la comunicación será interferida permanentemente en este sentido. El correrse de un lugar producirá el conflicto familiar, el cambio, el no reproducir en definitiva esta ideología dominante, generará resistencias y movimientos liberadores. La disyuntiva del mito fundacional, “hombre libre”, “hombre de paz”, “inteligente”, “idiota”, emergerá de una generación a otra. Vemos el lugar que ocupa la comida, donde se plantean los dramas familiares. La asunción de un lugar y rol va a determinar la vida de estos personajes, tanto como su elección de objeto, sus vínculos. Los secretos se van configurando en este drama familiar y se callarán y serán callados en este circuito así como también serán “destapados en determinado momento”. Personajes que representan la reacción, las fuerzas reactivas, la estereotipia, la repetición, el no cambio. Otros que salen de la norma, se liberan; por ejemplo Adriana, con su presencia, modo de vestir, profesión, físico, expresa la pasión, el amor, el cual va a despertar en Carlo. Otros personajes como Beatrice, también representarán el no cambio, lo “natural”, la ideología dominante reproducida desde un rol “mujer – tonta – reaccionaria”, en esta frase emerge el socius, la ideología occidental cristiana del sufrimiento marcado por un ícono histórico y mítico: Jesucristo. “Quien se quiere divertir un poco ha de sufrir”. En los juegos que se pasan de generación en generación, en este drama familiar, se determinan lugares a ocupar: “¿no, lo han visto a Paolino?”. Es simbólica la charla de Adriana y Carlo en la que ésta le cuenta que soñó con la muerte del padre, metáfora que inteligentemente plantea Scolla en cuanto a la muerte de una ideología dominante, el Patriarcado. Vemos también los “dos mundos” que se vivían en ese momento social histórico, el capitalismo de la mano del fascismo y el socialismo junto con la revolución. Algunos personajes pueden y logran moverse de su rol dado, asignado, otros pasarán toda su vida con “eternas deudas” (Giulio), aunque al final podrá ser reconocido por su hermano. Los secretos se irán “destapando” y la familia es refundada, dejando el director, cierta incertidumbre en cuanto a si esta familia, podrá tener o ser desde el cambio social o permanecerá en lo incambiable. Ciertos canales en la comunicación son limpiados por sus personajes, otros a medias, así como los lugares, pero como dijimos antes el desenlace tiene carácter de no resuelto. Como un mensaje que deja Scolla en cuanto a la incertidumbre en la dirección que nuestra sociedad, o que el mundo, tomará en el devenir de la historia. Desde el dispositivo señalado en el marco teórico intenté capturar en cierto sentido lo que se despliega en esta película. Con esto dimos una lectura, una mirada desde la Psicología Social. No está de más señalar la propia implicación de quien escribe en cuanto a elegir esta película y lo identificado que me siento con ella en cuanto a parte de mis orígenes familiares, así como también pensar desde el dispositivo teórico que lo hemos pensado. En este sentido, como futuro terapeuta esto tiene una dimensión ética en cuanto a la actualización y problematización permanente que el psicólogo debería tener y asumir para con su dispositivo de abordaje e intervención terapéutica. Las situaciones de vida que nos llegan a la consulta las abordamos con nuestra “parafernalia” teórica, esto hace que la capturemos con cierta mirada, pero estas situaciones, si las pensamos como flujos en constante devenir o fluir, son cambiantes, por lo que obliga a implementar y desplegar una “clínica móvil”, a diferencia de una clínica sedentaria, a tomar en cuenta ese campo o territorio “liso” territorializándolo en un campo “estriado”, que nos sea utilitario a nuestras intervenciones, en una constante problematización, concientización “epistemofílica”. Aprendiendo a pensar como diría Pichón, con una actitud activa hacia nuestro accionar. Tendemos a capturar, territorializar siempre nuestras realidades, y naturalizarlas, desde nuestras fuerzas reactivas como las llamaba Nietsche. Pero, desde nuestras fuerzas revolucionarias, podemos reterritorializar, a partir de un dispositivo de intervención clínica que “disponga a” y no “sea”, debemos dejar espacio al campo “rizomático”, al acontecimiento, a lo nuevo. Intentar que el campo estriado no se cristalice como único dispositivo a desplegar, esto implica una dimensión epistemológica, una lucha contra la estereotipia. Esta actitud implica también un posicionamiento desde el cambio social que Scolla logra plantear en su película y lo tomamos para el campo de la Psicología Social, porque la Psicología es social y los Psicólogos somos agentes del cambio aunque también podemos ser lo contrario y esto es peligroso, el transformarnos en parte de los dispositivos de control, reproduciendo una ideología dominante que nos dará el mundo que nos merecemos. La película comienza y se va a desarrollar por entero en la misma casa, lo que da una sensación, fundamentalmente cuando enfocan el pasillo, de pasaje en el tiempo. Siempre entre un pasaje de un tiempo a otro en la historia de esta familia se toma el pasillo como un recorrido en el tiempo. A su vez, esto nos marca una atemporalidad, ya que sí transcurre un tiempo cronológico y las personas e integrantes de la familia van cambiando, pero se repiten personajes, roles, historias, rituales, por esto el espacio familiar transcurre en un tiempo mítico, atemporal. Decía que la película comienza con una foto familiar, con la familia posando para ésta. Se enmarca en una familia italiana, de clase media, de fines del siglo XIX o principios de siglo XX. Aparece en esta primera escena, el personaje fundador de la familia, el Nono, quien fue el que compró la casa y además con sus mandatos ideológicos, con sus frases y gestualidad marcó a fuego las generaciones venideras. Claro que él también es heredero de costumbres y de una historia pero que no conocemos ya que la película comienza aquí, con esta primera generación y el fundador indiscutible es éste hombre quien será evocado varias veces luego de su muerte hasta por quienes no lo conocieron en vida. El personaje central de la película, Carlo, que en esta primera escena es apenas un bebé, relata la historia y cuenta que su abuelo era profesor de letras en la Universidad de Roma y “un riguroso poeta aficionado”, detractor de Carducci (un escritor), “de quien amaba decir”: “el león republicano se volvió el caniche de la reina”. En este punto, comenzamos a vislumbrar la ideología subyacente en este discurso. Una ideología revolucionaria, contraria a la corona italiana que imperaba por aquellas épocas en Italia, favorable a la República. Además un intelectual, insertado en una institución educativa laboralmente y por otro lado una pasión: escribir poesía. Uno de sus nietos, Giulio, seguirá esta beta de escritor aunque por razones que veremos más adelante nunca la desplegará; ésta opción no era justamente el mandato a seguir porque tenía connotaciones placenteras, la pasión de escribir. Lo que sí será continuado es la profesión de educador, y sobre todo el ser funcionario estatal pero no por Giulio, sino primero por el padre, como funcionario del Ministerio de Educación y luego por su hermano mayor como profesor de literatura. Pero esto lo desarrollamos más adelante. El abuelo, lo toma en brazos, a Carlo y le dice: “¿qué serás un genio o un imbécil?”, la abuela responde: “será un hijo de Dios”; “como carrera es un poco modesta”, replica el abuelo. Con estas asignaciones, se marca un camino, el de la imbecilidad o el de la genialidad, más bien dos; esta pregunta que parece no tener importancia es resignificada y hasta reformulada textualmente por descendientes y familiares más adelante en torno al mismo personaje, Carlo. Más específicamente, su hijo, Paolino se lo preguntará a sí mismo, a modo de pregunta existencial, en un diálogo con su madre. Aparecen en esta primera escena también, el primo Enrico, que es el hijo de los hermanos llamados los “Karamazov”. En un momento, aparecen el abuelo con Carlo en brazos y a su lado el padre, el nono dice: “Carlo, de Karl, que significa hombre libre, recuérdaselo cuando sea grande”. El padre lo mira con profundo respeto consintiendo. Aquí vemos el acto de transmisión generacional, se le da identidad al bebé, se le asigna un mandato, el de ser libre. Tal vez esto marque una doble vía de identificación que comienza a construirse, el ser libre y el deber ser, contradicción que marcará toda la vida de esta familia. Comienza a configurarse a partir de estos primeros mitos fundacionales el núcleo patogenético básico. El padre de Carlo era funcionario del estado pero su verdadera pasión era la pintura. Vemos la escena en la que en esta reunión familiar, uno de los asistentes, el Dr. Narducci, está “admirando” una pintura hecha por el padre de Carlo y el Nono, al pasar ve la situación, cruza una mirada con el doctor y se va rápidamente como desaprobando esa pintura de su hijo. Será esta actitud el reflejo de un conflicto entre padre e hijo, entre el deseo de un hijo y el mandato del padre, ¿dónde quedó el tan lindo discurso del hombre libre? La ideología revolucionaria es saboteada por las prácticas reaccionarias, unas y otras se configuran en las mismas personas, haciendo carne en los cuerpos de quienes las portan y desplegándose pues, cierta subjetividad, plagada de contradicciones, sufrimientos, malestares y ansiedades que circularán en el grupo familiar emergiendo de cuando en cuando en determinadas situaciones. Tenemos así la estructura vincular (Riviere) de doble vía, amor y odio(Klein) ; instinto de vida e instinto de muerte (Freud), fuerzas reaccionarias y revolucionarias (Nietzsche). En esta escena la madre está cantando y tocando el piano para los presentes en la reunión, antes de casarse estudiaba canto, luego de casarse, su rol ya estaba determinado: criar a los hijos y ser el ama de la casa. Carlo, justamente de mayor va a enamorarse de una joven música, que optó por el camino de la independencia y la realización personal como música, él reeditó tal vez la situación edípica, pero más que esto se dieron otras cosas para que esta relación no se dé. También aparecen al principio las tres tías solteronas, todo un simbolismo de la película que tomaremos más adelante y Adelina, hija de la sirvienta, que será luego la sirvienta familiar. Vemos así, como los roles son transmitidos intergeneracionalmente y la poca plasticidad y movilidad de éstos. Las jerarquías y relaciones de poder están bien delimitadas, impera la palabra del hombre, capo o jefe de la familia, la mujer es sumisa y su rol esta pre establecido claramente. Aparece también en la foto familiar el tío Nicolino que tendrá cierto rol en la dramática familiar. Tras pasar por el túnel del tiempo, Carlo ya tiene diez años, su hermano Giulio, siete y su primo Enrico doce. Están jugando a la guerra, de alguna forma simbolizan lo que sucedía por aquellos años en la Europa de la primera guerra mundial, el contexo socio histórico atraviesa el acontecer de esa familia. Aquí se da, algo importante, Giulio roba de la campera del Dr. Carducci el dinero que llevaba. Esa misma noche, el nono muere, Carlo espía la habitación donde está su padre retratando el cuerpo del nono; es una noche de tormenta con un tinte casi de terror y veremos que todas las escenas con cierto contenido traumático se enmarcan en noches tormentosas, de convulsión, de tragedia, porque quizás lo traumático va de la mano con los cambios, con la pérdida de una estructura conseguida, con los miedos básicos que esto configura, el miedo al cambio. Se ha muerto el abuelo, fundador de la familia, referente permanente de sus descendientes, operará igualmente como un fantasma en el drama familiar, con sus mandatos e ideologías inmortales transmitidas. A continuación, sucede la primera incursión del ritual de las hermanas del padre de Carlo, las tías, una de ellas está furiosa porque le han usado los “polvos franceses”, primero le increpa a Adelina (la sirvienta), pegándole un cachetazo, pensando que fue ella y a los gritos, vemos que primero se acusa a quien no es de la familia, la conducta paranoide se expresa hacia alguien que de alguna manera, mediante el lenguaje por ejemplo es excluido, aquí es mediante esta actitud, se sospecha primero de quien no es de la familia. Luego, comienza la discusión entre las tres hermanas, subiendo de tono cada vez más, comenzando un ritual que se repite varias veces en la película alcanzando connotaciones de estereotipia: gritan, rompen algo (generalmente un objeto familiar como un jarrón) y una dice “me mato” y luego en medio de gritos se van a su cuarto, en el que tienen sus camas una al lado de la otra que es la forma en que andan por la vida. Aquí vemos un subgrupo dentro del grupo familiar con ciertos rasgos de grupo epileptoide, con dificultad para discriminarse, separarse, representan además la estereotipia en carne y hueso, no sólo por sus rituales “conventillescos” sino también por sus actitudes, su rigidez y carácter reaccionario, su incapacidad para el desprendimiento del grupo primario. En este punto y en estos personajes vemos claramente la parte reactiva de la familia, prejuiciosas, proyectan su propia represión en los demás y reproducen una situación e ideología dominante. Con estos rituales y explosiones estrepitosas que parecen desmedidas para las situaciones que padecen, es que vemos emerger un plus, una ansiedad, denuncian cierta ansiedad familiar, emerge una situación no elaborada, como encapsulada en forma de un acto dado que está totalmente naturalizado en el resto de la familia y una comunicación alienante. A continuación tenemos la escena de la cena familiar, las hermanas sentadas una al lado de la otra, como pegadas, igual que sus camas de su dormitorio, conversan sobre alguien y ríen burlescamente. La sirvienta, Adelina, sirve la comida. Aparece Giulio y golpea a todos en la cabeza como para avisar que “está”, ya estaba sentado a la mesa Carlo y la madre. Incursiona el padre y se sienta en el lugar del jefe (capo) de la familia, del otro lado la madre. El poder está bien claro y delimitado, la linea paterna impera, los roles son claros, para cada género, el hombre trabaja fuera de la casa, es quien sustenta a la familia, se realiza profesionalmente, la mujer al casarse sólo debe procrear y ser el ama de casa, si tiene alguna virtud o beta artística, no será para más que cantar y tocar el piano en alguna reunión familiar. En la cena, el padre, repentinamente golpea la mesa en muestra de su enojo, todos callan, manifiesta que como capo de la familia se siente avergonzado ya que en el mismo día que su padre ha muerto alguien ha robado al Dr. Carducci en su propia casa (recordar que fueron los niños). A Giulio se le escapa que fue él y el padre le dice que es el deshonor de la familia, el hermano trata de repartir culpas al decir que él también ha sido, la madre en un plano secundario dice, “cómo han podido?”, el padre entabla comparación y diferencia entre los hermanos. Dice, dirigiéndose a Giulio: “has visto como tu hermano al menos tiene el valor de confesarlo!”, “yo también lo he dicho”, replica Giulio, “a ti se te ha escapado!, tú eres un mentiroso y un ladrón!”.Giulio llora desconsoladamente. Aquí se marca una diferencia entre los hermanos, se le asigna un lugar a uno y a otro tanto como propiedades, uno es el ejemplo a seguir, cumple con el mandato familiar, el otro es el problemático, el conflictivo, el deshonor de la familia, se le asigna menor valor que a su hermano. Se acentúa así la rivalidad fraterna. Adelina (la sirvienta), mira con cariño a Giulio, tal vez por sentirse identificada con él, se ve en Giulio también como la discriminada y desvalorizada. Se establece el castigo por parte del capo, a dormir sin cenar, pero el castigo fue mucho mayor para Giulio y marca en este punto de por vida una red de relaciones y vínculos. En el cuarto ambos pelean, Giulio vence en fuerza pero la guerra ya la ha ganado Carlo, él ya tiene asignado un lugar preponderante en la familia y esto marcará a fuego por siempre. Desde elecciones de objeto de amor, determinada modalidad en los vínculos, elecciones de vida en el campo laboral y profesional, ideologías, etc. Para Giulio, esta experiencia tiene carácter traumático, lo marcará por siempre. En otra escena podemos ver a las tías volviendo de hacer compras y quejándose y hablando mal de alguien. Siempre juntas, mostrando la incapacidad de separarse y discriminarse; cada miembro de la familia es hablado por el personaje que representan y se vinculan con los otros desde la representación interna que tienen de los demás generando así ruidos que interfieren en la comunicación y malentendidos. Escena del padre pintando retrato de su esposa, mientras ella le escribe a su hermano Nicolino, nunca la puede terminar de retratar porque ella no se puede quedar quieta mucho rato. No vimos muchas escenas en que los padres se comuniquen de alguna forma más que en situaciones ritualísticas como las comidas y en este ejemplo del retrato, lo que deja una imagen de la madre más de objeto auxiliar que de sujeto con vida propia. Luego tenemos una escena de Carlo, ya mayor, unos 25 años aproximadamente, dando clases particulares de Literatura a quien será su esposa más adelante. Aquí podemos visualizar primero que Carlo ha seguido el mandato familiar, ha continuado la linea de su abuelo que también era profesor, segundo la ideología que sustenta en este momento es fiel a la de su abuelo, en el discurso Carlo comenta con su alumna la relación entre la literatura y la sociedad, entre el arte y la sociedad, y para él “el fin del arte es el hombre”, ella le contesta que su profesor dice que “el fin del arte es el bien de la nación” y que le pide a los alumnos que saluden con el gesto “romano” (fascista). Aquí, podemos ver entonces, las ideologías que atravesaban la sociedad italiana en aquel entonces y los micro espacios como el de esta escena. La madre trae la comida (merienda), la trae siempre a las cinco en punto, Carlo remarca este punto y traza una relación entre que desde que le han traído siempre a esa hora la merienda nunca más ha vuelto a enfermar. Podemos ver en este punto una contradicción entre el discurso, liberador del hombre, revolucionario y por otro una práctica ritualística y estereotipada pero también una ideología subyacente que también es reaccionaria ya que podemos trazar el siguiente paralelismo: Norma – Sano; Fuera de la Norma – Enfermedad. Más allá de los discursos progresistas, humanistas o revolucionarios, en la vida cotidiana emergen los instituidos que atraviesan la familia. En la clase particular, la mirada de Beatrice expresa amor, no tanto la de Carlo que parece no caer en la cuenta. Giulio fisgonea a su hermano y se compara con él, la rivalidad y complejo de inferioridad parace más manifiesto que nunca, los efectos de aquella primera asignación – adjudicación de roles y propiedades? Giulio, a la vez, tiene relaciones con Adelina, la sirvienta, quien “no es de la familia” pero que es como si lo fuera. Amor por identificación mutua?, ambos desvalorizados. También lo podemos leer como que Giulio, en cierto modo cumple con su rol de personaje transgresivo, el es el traidor, el deshonor de la familia y transgrede con una relación con tinte incestuoso. Asistimos luego a una nueva escena de griteríos y discusiones de las tías, esta vez por si cocinaban con cebolla o con ajo, pero parecían discutir por algo realmente mucho más importante, emerge nuevamente la ansiedad no elaborada pero que con este ritual de alguna forma es metabolizado y mantiene cierto “equilibrio familiar”. Posteriormente vemos una charla entre Carlo y su primo Enrico, ambos comprometidos políticamente con un discurso de resistencia al fascismo circundante en la sociedad europea, Enrico se muestra preocupado por la situación de desmovilización que percibe de las fuerzas contrarias al fascismo y por otro lado la gran movilización de los “fachos”. De niños jugaban a la guerra, la simbolizaban con el juego, ahora la problematizan poniéndolo en palabras. Situacionalmente la familia vive una época dura que se pondrá peor ya con el advenimiento de la segunda guerra mundial y la dictadura fascista italiana. Los momentos, situaciones y conflictos que vive la familia los abordamos, desde la psicología social, no como una familia aislada con problemas intrínsecos o propios de ella sino enmarcado en un contexto que la atraviesa de alguna forma y determina en la producción de subjetividad. Continuamos con la escena en la que aparece Adriana, hermana de Beatrice y quien será el amor imposible para Carlo. La mirada de Carlo hacia Adriana no es la misma que la que tiene con su hermana, ambos se miran intensamente, lo paraverbal dice más que mil palabras. Se entienden hablando en una inteligente conversación, ella es música, como su madre quizo serlo hasta que se casó, se nota que hay pasión y amor en sus miradas. Comienzan así una relación pero a pedido de ella deciden no comentarle de esto a Beatrice ya que Adriana sabía que su hermana estaba enamorada de él y así se lo había manifestado a Carlo la primera vez que lo conoció, sentía culpa por haber “robado” en cierto modo el amor de su hermana. Carlo se mostraba indiferente a esto y quería formalizar la relación. Igualmente, el secreto se cristalizó y continuaría así para toda la vida aunque los demás lo “supieran” o intuían pero en ningún momento se lo puso en palabras, se erigió como lo no dicho. Como vemos más adelante la relación nunca se podrá explicitar, Carlo y Adriana se separan, ya que ella elige el camino de la realización personal, formarse como música y además la culpa puede más, Carlo terminará eligiendo la “mujer apropiada”, continuando la linea del mandato familiar, elige la mujer que será ama de casa y se reproducirá entonces la ideología dominante, el partiarcado. Las tías, simbolizando las fuerzas reactivas para utilizar un término nietzschieano, que indica una parte de la estructura vincular a doble vía (parafraseando a Pichón cuando desarrolla este concepto tomando elementos de la teoría kleiniana), la estereotipia, los prejuicios o instituidos hechos carne, al ver a Adriana, una artista, con el pelo corto y faldas cortas, manifiestan: “Mmh,... cabello corto, pollera corta, cerebro corto”, a través del lenguaje, de un refrán, excluyen a un integrante nuevo que incursiona en el ámbito del grupo familiar (propio de los grupos epileptoides), la desaprueban, mirando como bailan comentan “debe ser artista... si artista...”, en tono burlesco, faltándole decir poco más que era una “putana”. Aquí vemos como la imagen y actitud de una mujer que se salía de la norma levanta las más fuertes resistencias, miedo al cambio, que supone ver esto, prejuicio y depositación de los peores aspectos en este personaje, chivoemisarismo. El baile se despliega en medio de cruces de miradas, que dicen mucho, el grupo percibe que sucede algo entre estos dos personajes. Quien no sabe nada, supuestamente es Beatrice, y claro, el resto del grupo no se da por enterado. En una escena posterior, Carlo le escribe a Adriana, se pregunta porqué no le dicen a Beatrice de su relación, la cual aparentemente es “un amor hecho más de peleas e incomprensión que de felicidad”, le dice también, “soy pedante, egoísta, si no tengo paciencia tenla tú conmigo”. Se manifiesta aquí la relación conflictiva que tenían ambos, por la pasión que se generaba y la posesividad de Carlo que, de alguna manera, reproducía una modalidad viscosa de vínculo, en la que tener pareja se relaciona con tener algo parte de tu propiedad. En cierto modo, Carlo percibe su actitud y le pide paciencia a Adriana, pero en ella repercute más que todo la culpa para con su hermana. Tenemos después la escena en la que el padre de Carlo muere, antes de morir le dice que cuide a su hermano porque “es débil”. Le encarga el cuidado familiar, ahora él es el jefe de la familia. Se confirma el legado que ya desde pequeño se le había esbozado y asignado. En este mismo día en que muere el padre y “hereda” el liderato familiar, se produce algo simbólico en relación a esto, muere también su relación con Adriana, muere el verdadero amor?; el verdadero deseo, se reedita la situación familiar?; se actualiza la insatisfacción intergeneracional entre un querer y un deber ser? Adriana decide irse a París a estudiar música, opta por resignar su amor a cambio de liberarse de la culpa de engañar a su hermana. El no lo puede aceptar, ella duda, le pide que no la deje ir, pero finalmente parte. Discuten y ella se va. “Qué amor es el nuestro si no podemos separarnos?”, le dice ella, “por mí nos separamos para siempre”, contesta él con vehemencia, el orgullo del “macho” se impone, habla el personaje, la persona y el deseo se pierden. Simbólicamente, al estar a punto de separarse en la escalera del edificio, aparecen las tías, vestidas de luto, por la muerte de su hermano, pero éstas representan a su vez la muerte que pasa entre ellos dos. Luego, ya vemos a Carlo casado y con hijos (Paolino y Maddalena) con Beatrice. Carlo ha optado por “la mujer correcta”, el mandato familiar se ha cumplido, sobre todo el mandato social imperante. Carlo da clases en un liceo y adviene la dictadura de Mussolini. Aparece Beatrice, repartiendo el alimento con Carlo y sus hijos, en su rol de mujer establecido, su función es clara, ha dejado sus estudios; las cosas han cambiado poco y ya es la segunda generación después del Nono, mito fundacional. “Quien se quiere divertir un poco ha de sufrir”, le dice la mamá a Paolino para que pueda ir al parque debe bañarse. El sufrimiento, atravesamiento de la cultura y sociedad cristiana que hace carne en esta familia. Emerge un instituido, universal a través de un refrán, en una situación banal, cotidiana y naturalizada. En este punto podemos tejer una serie de interpretaciones, Beatrice, de alguna manera para lograr la felicidad de casarse con quien ama, debió sufrir el resignar realizarse profesionalmente y ser una ama de casa, ahora transmite esto a su hijo. Si deseas algo, primero deberás sufrir, lo que se puede leer también como, nunca podrás ser lo que tú quieras. De alguna forma se reedita la pregunta del núcleo patogenético básico del grupo familiar, ser o deber ser?; ser un idiota o un genio?; hombre libre o prisionero? Llama Adriana desde París, Carlo se muestra incómodo, Beatrice habla con ella, las tías y el resto de la “prole” escuchan con atención las novedades. Ambas hermanas con dos vidas distintas, una sin familia desarrollando su pasión profesional, la otra capturada por la familia. Podemos aquí trazar un paralelismo con la concepción de Deleuze y Guattari, en el sentido de tomar la familia como un dispositivo de control, que captura los flujos, las líneas de fuga, no lo logra con Adriana que en su deseo, en su fluir logra su anhelo y escapa del control de la familia. De alguna forma, Beatrice es capturada por esta máquina deseante y productora de subjetividad que es la familia, logra un anhelo, el amor de su vida, pero cayendo en la reproducción de una ideología dominante. Luego tenemos la escena en la que viene a almorzar tío Nicolino, con uniforme militar, cuenta su “gran experiencia” de haber conocido en persona al “Duce”, aquí vemos la expresión y contracara de las dos ideologías dominantes en la familia. Carlo ha perdido su trabajo debido a su convicción ideológica fiel al mandato familiar, Giulio, que es hablado por su personaje, es un traidor del mandato familiar y le hecha en cara a su hermano el no estar trabajando por no resignarse al régimen fascista. Aprovecha para vengarse y humillar a su hermano que se encuentra en una situación laboral crítica; Carlo se mantiene firme en sus principios. Se reeditan pues, roles y lugares familiares, Carlo es fiel a los principios e ideales fundacionales de la familia, es el heredero del mito fundacional, Giulio es el traidor, el maldito, se le asignó ese lugar y transgrede los ideales familiares. En un momento le dice a Carlo que no importa lo que haga porque igual la familia será siempre suya. Giulio con esto explicita su envidia y rivalidad que arrastra desde la infancia, su imagen interna puede más que la realidad externa y la comunicación está distorsionada. Vemos luego un “juego” de tío Nicolino con Paolino, el hijo de Carlo y Beatrice. Un juego más con rasgos de ritual naturalizado que de creatividad o lúdico que seguramente haya sido puesto en práctica de generación en generación sin pensarse demasiado en su sentido y que ahora es reeditado. “¿no han visto a Paolino?”, pregunta Nicolino, las tías siguen la “broma” fieles a la reproducción de esta estereotipia ritualística familiar, “no han visto a paolino?”, repiten, “Paolino, dónde estás?”, el niño exclama cada vez más preocupado que no lo vean “estoy aquí!, tío, estoy aquí”, el “juego” es continuado y parece no haber límite, el niño comienza a desesperarse hasta que estalla en un llanto angustiante y hasta que no aparecen los padres, los tíos parecen enfrascados en una tortura sin fin totalmente alienante. Esto de que “no lo vean”, va a resignificarse en Paolino más adelante y producirá también determinadas características en sus vínculos y alianzas que establecerá en el grupo familiar y el extragrupo; sin duda ha sido un hecho traumático para el niño. Podemos relacionar a Paolino con su tío Giulio en el lugar que ocupa en la familia, con respecto a su hermana, más valorada por el padre en función de su inteligencia y sus charlas con ella. Representa esta hija, la parte de una mujer a la que Carlo ha renunciado: inteligente, independiente, no tradicional, etc.). Paolino busca la atención de su padre pero no lo logra, la hermana tiene toda la atención y es más valorada. Él se parece más a su madre, hay una asignación – asunción de un rol, son los “tontos” de la familia. Sobreviene, luego otra escena del ritual conflictivo de las tías, con la misma estereotipia y rigidez que siempre ha tenido, se lo muestra como parte natural de la dinámica familiar. La crisis que afecta a la familia durante la guerra parece haberse atenuado un poco. Carlo recupera su puesto de profesor. Giulio vuelve de la Guerra con una gran depresión. Aquí Giulio es el emergente de una situación social, emerge la enfermedad en forma de depresión, en respuesta o como forma de elaboración fallida de una situación conflictiva, la guerra. Además vuelve a la casa donde se reeditan las historias de toda la vida, en donde él tiene un lugar asignado hace tiempo. Tenemos luego una escena en la que Maddalena habla con Carlo acerca de un sueño que tuvo. Soñó que su padre moría, ante la pregunta del padre responde que no la entristeció porque “soñar que alguien muera alarga la vida”, este refrán o instituido, opera liberando de la culpa que puede generar soñar la muerte del padre que podría ser interpretado como desear la muerte del padre, parricidio, otra de las leyes fundamentales que atraviesan nuestras sociedades junto con las del incesto y que aquí son de alguna forma explicitadas, transmitidas, emergiendo en la base del vértice del cono invertido, manifestándose lo implícito de alguna forma. Vuelve Adelina y provee de alimentos a la familia que atraviesa por un momento difícil económicamente en comparación con la situación bastante acomodada que ostentara otrora. Se produce otra nueva discusión entre las tías que termina con la destrucción de un objeto, “la dama de tío Nicola!”, objeto que fue acercado a propósito por Carlo, quien al retirarse las tías a sus aposentos continuando con el ritual, manifiesta dirigiéndose a Adelina, “como ves nada ha cambiado”, aceptación explícita de la dinámica naturalizada que se establece en estos rituales en que la ansiedad familiar emerge en estos personajes. Esta noche viene Adriana desde París, el secreto de la relación con Carlo subyace en el drama familiar, la ansiedad aflora en distintos miembros, ahora hace carne en Beatrice que se angustia y llora sin saber bien porqué y menciona la llegada de su hermana esta noche con su nuevo novio. Tenemos ahora la escena de la cena de la familia con Adriana y su novio. Se produce aquí un claro ejemplo de ruido que interfiere en la comunicación que provoca el malentendido. Ambos comienzan una charla en la que los dos tienen la misma postura pero la incapacidad de Carlo de escuchar al francés se hace evidente. Hay ruido en la comunicación que no lo permite, proyecta su propia agresividad en su interlocutor y percibe lo que el francés le dice como una agresión hacia él, subyacen claro, los celos y el secreto de su relación con Adriana. La situación se torna casi delirante cuando irrumpe Giulio, silbando “La Marsellesa” en medio de la conversación que ya estaba subida de tono y medio desnudo, en actitud inapropiada para la situación, dándole entonces un tinte más alienante aún del que la comunicación ya tenía. El interlocutor francés capta muy bien la situación dejando mal parado a Carlo, le dice que están hablando de lo mismo, que le parece que está enojado por motivos privados, “descontentos crónicos” (le llama), es decir, alguna insatisfacción instalada hace mucho tiempo. Esto cala duro en Carlo quien enfurece más aún y niega su mal humor mediante una formación reactiva propia de libro psicoanalítico freudiano: “mire que contento estoy, estoy contentísimo”. Adriana y Beatrice captan también la situación y sus gestos lo dicen todo, preocupación por lo que pueda destaparse en cualquier momento, Adriana intenta desviar la conversación en vano. Carlo está enfrascado y furioso, a esta altura ve en el francés a un contrincante que lo está dejando bastante mal frente a todos, el orgullo parece poder más que nada. El resto calla y es muy gráfica la imagen de una de las tías que se está tapando la cara para no ver lo que está aconteciendo, mejor no ver. Qué implicaría ver realmente lo que está pasando?, el quiebre de un determinado funcionamiento y equilibrio familiar que se ha mantenido en cierta forma; ¿al precio de qué? La familia crece, Giulio se casa con Adelina, era el año 1948, y adoptan una niña. Paolino concursa y rechaza los puestos que gana, quiere seguir estudiando, qué querrá demostrar?, estará buscando descubrir algo? Demostrar al padre y demostrarse a él mismo que es inteligente?, luchará contra el rol que se le asignó? Se van de vacaciones, ha muerto una de las tías, ya no son las mismas, es como si una parte su cuerpo hubiera muerto, no se dan más aquella peleas ritualizadas. Giulio le entrega un manuscrito a Carlo para que lo lea y lo apruebe, aquí vemos la pasión y capacidad de Giulio, la escritura (la parte de la pasión y transgresión del abuelo es representada por Giulio), por otra parte se le asignó ser el ladrón y deshonor y desde aquí se dedica a negocios que generalmente fracasan teniendo siempre deudas. En relación a este punto, es significativa la escena en la que Giulio está en la casa en el cumpleaños de Carletto, el nieto de Carlo cuando viene el tío Nicolino y entonces Giulio se pone muy nervioso y se angustia porque tiene una deuda con él. Entonces va y le dice compulsivamente que no le puede pagar haciendo una escena desmedida en la que evidentemente está jugando un ruido en la comunicación, le está hablando desde una imagen interna, desde el personaje, desde el ladrón que le robó a aquel doctor y que derivó en la reprimenda del padre y en el estigma del deshonor familiar, es claro que reedita una situación traumática. Volviendo a la escena en la que la familia sale de vacaciones, vemos como Paolino le dice a su padre que lleva el ajedrez y las cartas para jugar “ellos dos solos” y se le trepa abrazándolo, la actitud del padre no le corresponde el gesto, su lugar (el de Paolino), parece estar asignado hace tiempo, parece reeditarse el “juego” de tío Nicolino y a Paolino “no lo ven”. En estas vacaciones vuelve Adriana a la casa ya que se encuentra por unos días en Italia, Carlo se escapa de las vacaciones y se reencuentran. Luego de mucho tiempo están sólos nuevamente. Las miradas que cruzan dicen muchas cosas: deseos, culpa, amor, recuerdos, parecen disfrutar el encuentro en la cena. Luego miran el televisor, máquina productora de subjetividad que aparecía por aquellos años, formadora de opinión, de formas de sentir, pensar, hacer, territorializadora y capturadora de los flujos del deseo, de las líneas de fuga al decir de Deleuze. Miran el noticiero, aparece una noticia de orden político y a continuación una nota de la celebridad de por aquellos tiempos, Marilyn Monroe, aparecía con su nueva pareja. No parece una modalidad tan “vieja” de “informar – desinformando” de los medios masivos de comunicación ¿verdad? Surge la conversación sobre “aquella noche”, en que se separaron, ella “no se lo perdona” y siempre piensa en ello, se dan la mano, el amor persiste. Cuando Adriana se está por ir, Carlo le dice, “ayúdame”, como manifestando que lo salve del sufrimiento que padece, aquel que muy bien definió el francés como “crónico”. Ella le contesta, “cómo?, siendo tu amante?, vienes conmigo y abandonas tu familia y yo la mía?”; la barrera moral impide la felicidad, más vale dejar todo como está y sufrir hasta el final. Es una relación clandestina. Se repite la misma escena que cuando eran jóvenes y ella se va en la escalera, hasta hay tormenta como en aquella noche en que había muerto su padre y también su amor de la vida. Escena de Carlo con su hijo Paolino, éste último le hace un comentario sobre la tía Adriana y su ansiedad; le dice que lo extrañó cuando se fue de las vacaciones, le pregunta por las reuniones con los “compañeros socialistas”, le responde que no se lleva bien, que se pelea con todos. Paolino le dice que debería frecuentar a quienes piensan distinto a él ya que con quienes piensa igual se lleva mal. A esto Carlo responde, “insatisfacción dialéctica”. Realizando una deconstrucción aguda de la conversación podemos leer entre lineas que de alguna forma esa ansiedad con la que se comienza hablando de Adriana, termina cristalizando en insatisfacción dialéctica, que hace que Carlo no se lleva bien con los que piensan como él. De alguna forma, haber optado por un camino en la vida, lo llevó también a mantener un personaje, portador del mito fundacional, por herencia, jefe heredero y honorable por mandato familiar que implicó conservar y perpetuar una contradicción existencial, relacionado con el núcleo patogenético básico. Pero él no es el único miembro de la familia que porta este dilema existencial, se plantea de alguna forma también en el resto del grupo. Posteriormente discuten Carlo y su hija, ella se quiere casar y su padre no quiere, todo cambio en la familia parece ser vivido con angustia generando conflicto. Le dice que si ella se va de la casa “con quien va a hablar”, la considera “la más criteriosa de la familia”, “la más inteligente”, Paolino justo entra y escucha todo, “te necesito” le dice Carlo a su hija, “una mente inteligente necesita otra sino se envenena, contigo puedo hablar Maddalena. De alguna forma en esta escena, se reedita el vínculo con Adriana, la mujer inteligente con quien podía hablar y de quien se enamoró. Para Paolino, esto fue la confirmación que su padre “nunca lo verá”, no existe para él, tiene un lugar asignado. Se va con su madre y le dice “mamá, te quiero mucho y me gusta parecerme a vos”, “a qué te refieres?”, le pregunta ella, “no somos los más inteligentes de la casa”, dice Paolino, ella le responde, “un tonto en la familia es necesario”, él le dice, “y si fuera papá?”, “qué cosa el más tonto o el más inteligente?”, le replica Beatrice; “esa es la pregunta”, contesta Paolino. Esa pregunta, no es más que la que formulara el fundador de la familia con Carlo en brazos siendo un bebé, “qué serás un genio o un imbécil?”, aquí emerge el malentendido básico o núcleo patogenético, la pregunta existencial o mito fundacional que marca a esta familia y de alguna forma es transmitido intergeneracionalmente y ahora problematizado por Paolino. Parece preguntarse, “qué debo ser un tonto, o inteligente para existir y ser importante para mi padre”, esta pregunta cobra significado existencial, de sentido de vida. Escena en la que están Carlo y Beatrice en el dormitorio, hablan sobre lo que está pensando Carlo, estará pensando en Adriana?, en su relación con Beatrice?. “te quiero”, le dice Carlo, “hacía falta la nieve, desde el 50 que no me lo decías”, le contesta ella. Carlo responde como revelando un pensamiento: “quizás Beatrice merecía algo más...”. Lo no dicho subyace, la situación se clarifica a medias, no pasa de explicitarse a medio camino el secreto. Luego Carlo está leyendo una carta de Adriana, cuenta de una operación que se hizo, no le dijo nada a la hermana “para no preocuparla”, le dice que se va a casar. De alguna forma siguen manteniendo una relación en secreto Carlo y Adriana. Carletto, su nieto, está leyendo al mismo tiempo que su abuelo lee la carta de Adriana y le pregunta, “es cierto que tu abuelo peleaba con Carducci?”, estaba leyendo un poema de este autor. “quién tenía razón?”, le pregunta. Aquí emerge nuevamente la pregunta familiar, parte del malentendido básico. Carletto hace sonar su vos, es persona y quiere serlo afirmando su identidad con esta pregunta. “no lo sé”, le responde el abuelo, “ahora lees poesías de Carducci y no del abuelo”. Quiere decir que el mito fundacional ha sido traicionado?, emergió de alguna forma la otra parte de la ideología contradictoria de esta familia?, terminó triunfando la parte reaccionaria? O es simplemente expresión de la estructura vincular de la familia, hecha cuerpo en cada integrante, en sus contradicciones, hipocresía? Asistimos luego a la escena en la que Beatrice discute con su hija Maddalena, entra el padre a la discusión, Maddalena ha dejado al marido por otro. Es juzgada por “romper la familia”, “puttana”, le dice la madre. Carlo, irónicamente “defiende” a su hija y exclama en una frase enigmática de este grupo familiar: “no se puede renunciar a la felicidad propia”, la hija le dice, “bien papá, así se habla”, él la mira serio y le pega un cachetazo. Maddalena es estigmatizada y reprimida por su opción de vida, cómo una mujer va a hacer semejante cosa cuando ni siquiera ningún hombre de la familia había tenido el coraje de transgredir de esa forma el mandato familiar y la tradición social. Se reedita también el malentendido básico y además subyace el secreto familiar, Beatrice en el fonde intuye la relación que Carlo ha tenido con su hermana y éste a su vez sabe que renunció al amor de su vida. Carletto, en otra escena escucha cuando sus padres, Maddalena y el esposo, separan algunos bienes, se materializa la separación. Maddalena es fuerte, quizás la que tiene más fortaleza y salud en la familia, se hace cargo del estigma y ansiedad familiar depositada en ella e igualmente puede transformarse a sí misma y su realidad, lleva adelante su deseo y por supuesto que esto genera como vimos grandes resistencias en la familia. Carletto, en el pasillo y escuchando a sus padres destapa algo de la pared. Vemos ahora el cumpleaños de Carletto, Carlo juega con los niños, Marina, hija de Adelina y Giulio fuma, Giulio habla con sus acreedore por teléfono, parece no terminar de pagar nunca su “eterna deuda”. Paolino se ennovia de la húngara Marika. Aparece tío Nicolino y se produce la situación con Giulio que desarrollamos más atrás, Giulio es más hablado que nunca por su personaje, habla desde su grupo interno y produce una situación desmedida, le habla a otro que no es Nicolino, todos intentan calmarlo pero está angustiado, la situación se reedita y lo supera. Carletto, parece ser quien hereda y en quien recae la herencia de ser el futuro capo de la familia. El lo recrea y simboliza en una escena de pequeño, cuando está con una niña y le dice: “tu sei Juliette II e io sono Carlo II”, es el hijo varón de Maddalena, la más inteligente, la elegida por el padre. Esto se presenta de forma dada, no explícita pero se da al fin y se asigna un lugar en la familia. Luego tenemos la escena de Carlo y Beatrice hablando luego del cumpleaños, se refieren a la situación de Giulio que se dio, Carlo dice, “tenía razón mi padre”, aludiendo a la asignación que éste le había dado a su hermano “el es débil”. “Hablemos de nosotros” le dice Carlo a su mujer, parece prestarse el momento para decirse las cosas, pero Adriana, habla desde su personaje de madre y contesta, “debimos prestarle más atención a Paolino, los hijos que dan menos problemas se les presta menos atención”. Se miran y hay silencio, lo no dicho y el secreto no se explicita, parece sí más una opción que una casualidad, sobre todo por parte de Beatrice. En la siguiente escena ya Beatrice ha muerto, Carlo está jubilado, Adriana está tocando el piano y Carlo la observa. Aparece Carletto ya mayor y destapa algo de la pared del cuarto donde está su abuelo y su tía, simboliza en cierto sentido que ahora sí puede “destaparse” el secreto. Ellos pelean, discuten, hablan de que Beatrice sabía “lo de ellos”. Adriana había hablado con ella y allí se lo dijo. “Ella lo calló por 50 años para no perderte”, le dice a Carlo, “tú lo sabías”, le increpa, “lo intuías”. “todos nos callamos”. Carlo responde que lo calló porque sabía que había elegido a la mujer apropiada, Sin ella “nada hubiera existido”. “Contigo”, continúa Carlo, “hubiera sido una vida de infierno, yendo y viniendo siempre...”; “a ella debías decírselo”, le contesta Adriana. Pelean y ella vuelve a irse una vez más por esa escalera. En la penúltima escena, Carletto, vuelve luego de una de sus tantas idas y venidas, se encuentra con su abuelo que ha retomado la vieja pasión de su padre, la pintura, luego están cenando, frente a frente, segunda y cuarta generación luego del fundador. De hecho Carletto hereda el lugar de su abuelo, vive en la casa, máxima propiedad de la familia, legado del mito fundacional, ahora sólo están ellos dos, pero pronto la casa se llenará de gente otra vez y se fundará una nueva familia. En la última escena Carletto es el anfitrión de la reunión familiar, viene toda la familia, familiares directos e indirectos, la familia se ha ampliado, ha logrado en cierto sentido mantener cierto intercambio ecológico con el medio, se ha ampliado en ese sentido con otros grupos secundarios y ha podido desprenderse en cierto modo del grupo interno primario. Claro que los mitos van a seguir operando, los secretos de alguna forma se reeditarán y se conformará así un nuevo drama familiar. Es significativo en esta última parte cuando los dos hermanos, Carlo y Giulio, hablan a solas y Carlo le confiesa que nunca había leído el manuscrito que Giulio le había dado hace tiempo. Le había mentido, le había dicho que estaba mal, que tenía errores, etc. Se había basado en el “conocimiento directo del autor”, pero cuando lo leyó le pareció bellísimo, le dice que tiene sensibilidad, honestidad, todas propiedades contrarias a las que se le había asignado y asumido por él y por todos; “te he subestimado por 70 años”, le dice. No lo había podido ver más allá del personaje y rol que se le había asignado a Giulio y recién ahora lo puede conocer de verdad. Giulio, luego de ironizar sobre que la literatura ha perdido a un grande y de los miles de liras que perdió él, le dice una frase que con tono de broma dice mucho de lo que estuvimos analizando en este ir y venir de lo implícito a lo explícito: “ tu has modificado el curso de mi vida, qué te parió!” Luego le dice que siempre lo engañaba cuando le decía, “tengo algo que confesarte”, que en realidad él no tenía nada para decir pero que sabía que Carlo sí y que luego de decirlo “tengo algo que confesarte”, Carlo le respondería “yo también” y así lo engañaba para que le dijera su secreto, con esto le dice que el hipócrita siempre fue Carlo. Se explicitan así, casi al final de la vida, algunos implícitos que atravesaron la vida de los personajes de este drama familiar. “Aquí estamos” le dice Carlo en la nueva foto familiar, a Adriana, que está a su lado y ocupando él el lugar de fundador de la nueva familia; “Aquí estamos”, responde ella.
Articulos y Monografias
Nota reflexiva: “Adicciones Hoy: Acercamiento a una Problemática Actual”
Me gustaría comenzar con una pregunta planteada desde el comienzo en este tema de las adicciones y su tratamiento terapéutico: ¿cómo terapeutas, vamos detrás del síntoma?
Es un buen disparador para problematizar nuestras prácticas ya que implica un posicionarse alternativamente al modelo médico.
Esto implica apuntar al proceso de subjetivación del denominado paciente adicto o consumidor. Por tanto apuntar solamente al síntoma es un error estratégico a nivel del tratamiento ya que tendremos que apuntalar hacia la etiopatogénesis de la patología instalada, darle vos situacional e historizante mediante la palabra, el síntoma es efecto entonces, es el emergente de una historia de vida así como de diversas condiciones que convergen en un complejo entramado que hace cuerpo o carne en el sujeto portavos de su padecer. Por tanto, como psicólogos apuntamos a desanudar ese entramado, a entrever las condiciones de producción de subjetividad que construyeron esa realidad del adicto.
Como camino estratégico hacia tan compleja tarea terapéutica, la empiria clínica ha develado algunas puntas de esta madeja desde donde comprender y operar dinámica y clínicamente. Como marco teórico, el psicoanálisis parece ser quien más respuestas puede dar en este sentido. Por tanto pensaré psicoanalíticamente esta temática. Cómo desanudar pues este placer anudado a la sustancia.
Podemos pensar en el vínculo primario del sujeto con sus objetos primarios y para esto la lectura de la transferencia será importante para develar la modalidad de estos vínculos. Qué papel juega entonces la sustancia, este acto de consumo, qué significación está teniendo, qué aspectos no están siendo simbolizados sino actuados? Esta compulsión a la repetición asociada al consumo del adicto, ¿qué privación en el mundo de las relaciones objetales está significando?.
Sin duda, este vacío interno estaría siendo “remediado” por la sustancia. Dicho de paso, como la misma ambiegüedad de la etimología del término farmakón (veneno), como aquello que envenena y calma el malestar al mismo tiempo. Esta ambigüedad o escisión pautada por los dispositivos médicos hegemónicos en el abordaje de estas problemáticas, ¿podría estar reforzando los mecanismos de desmentida, escisión y negación del paciente adicto si son validadas como única alternativa de abordaje terapéutico? Este vacío que viene a llenar la sustancia ¿será proporcional al grado de privación primaria que tuvo el sujeto en su historia?, y por tanto, la fuerza compulsiva en el consumo, dependerá del estado psíquico a combatir y de la extensión del vacío a llenar? Sin duda los abordajes variarán según la estructura psíquica instalada, y por tanto, ¿será más complejo un abordaje con un adicto adulto que con un adolescente?
Lo que si podemos afirmar como en cualquier problemática es que es fundamental el trabajo en el primer nivel de atención, es decir, en la prevención y promoción de salud. Más aún en esta temática de las adicciones se tiene conocimiento de la repercusión del vínculo primario madre - niño, de la importancia del proceso de separación e independización del niño de sus objetos de amor primarios.
Deberá pues, según los estudios realizados hasta el momento, establecerse una adecuada frustración – ausencia de la madre. Una separación madre – bebé que deberá establecerse primero en el mundo interno de la madre para permitirle al niño esa individuación necesaria.
El objeto droga pues, sería un objeto transitorio y no transicional según Mc Dougall ya que asegura el mundo interno en forma transitoria. Este mundo interno dañado en el que falla la simbolización del objeto perdido y aparece el acto como forma de procesar estas pérdidas. A estas condicionantes etiológicas deberíamos agregarle una mirada cultural del asunto. En este punto me refiero y fundamentalmente en los adolescentes, a la influencia social en los hábitos de consumo que coadyuvan o se condensan a la estructura psicopatológica del adicto. Aquí residiría pues una diferencia sustancial entre ciertos “consumos” y “adicciones”, primando en los primeros los ritos y costumbres culturales de una sociedad como condicionantes de ciertos hábitos.
La negación de lo prohibido como mecanismo de conformación de la identidad parecería operar en el adolescente que necesita reafirmar su yo en el proceso de cambio somato psíquico por el que atraviesa impulsándolo al hábito del consumo de sustancias y más aún como ritualización dentro del grupo de pares en el que operan fuertemente los procesos de identificación, así como también se reflejará y actualizarán los vínculos primarios al volver a perder o pasar por un nuevo duelo por el cuerpo o infancia que nunca más se vivirá en lo real. En este punto estará la prueba de fuego para el adolescente que dependerá de haber transitado por experiencias de separación debidamente tramitadas en su momento lo que ante esta falta simbólica se actuará tal vez mediante la recurrencia ante el objeto adictivo.
Este adolescente o adulto resultante del niño desamparado, mediante un control omnipotente del objeto – sustancia tramitará cada pérdida (en forma transitoria) o frustración que la vida le depare calmando así el vacío interior vivenciado y la angustia subyacente. “El objeto adictivo elimina sufrimientos y busca simultáneamente arreglar cuentas con los imagos parentales. El objeto adictivo realizará la función materna faltante. Desafío al padre interno que fracasó en su rol. Solución adictiva reparadora de la falla en el mundo interno” (Mc. Dougall J. 1998).
Bibliografía
- Mc. Dougall, J. (1998). Neonecesidades y soluciones adictivas. Revista N/A. Psicoanálisis de Niños y Adolescentes. No. 6. 1998. - Winicott, D. W. Realidad y Juego. - Etchegoyen, H. (2002) Los Fundamentos de la Técnica Psicoanalítica. 2ª. Edición. Ed. Amorrortu.
El Proceso Psicodiagnostico y las Dificultades de Aprendizaje
1-Introducción
En este trabajo intentaré dar cuenta del proceso psicodiagnóstico y las dificultades de aprendizaje en el servicio de atención psicológica del APEX Cerro en lo que tiene que ver con mi experiencia en la atención de niños y en relación a un marco teórico que intentaré relacionar con dicha vivencia de aprendizaje y extensión que realizamos en este servicio del Cerro.
En primer lugar trataré de brindar una contextualización al servicio Apex en cuanto a sus orígenes, sus objetivos y la población - zona - comunidad en la que se encuentra inserta, sin ahondar demasiado en este aspecto ya que habría que realizar otro trabajo al respecto.
Posteriormente intentaré desarrollar un marco teórico acerca del proceso psicodiagnóstico y las distintas instancias que lo conforman, como las entrevistas de recepción, los posteriores encuentros con el paciente y su familia, las técnicas que se administran, la devolución y el/los informes psicológicos. Este desarrollo teórico - conceptual se tratará de conjugar con la experiencia que he tenido a lo largo de este año curricular en el servicio de atención psicológica del Apex.
En una segunda parte del presente trabajo, con una mirada similar a la primera, abordaré la temática de las dificultades de aprendizaje por tratarse de la experiencia más cercana que tuve hasta el momento, en la práctica del servicio. Finalmente, esbozaré una reflexión.
2- Contextualización del Apex Cerro
En la década del noventa y como manifestación de lo que se venía gestando desde hacía varios años por la Universidad de la República el programa Apex comienza a existir. Esto es viva expresión de una concepción de la universidad integrada a la sociedad mediante la extensión. Mediante una recíproca relación, comunidad y universidad se retroalimentan en una dialéctica: aprendizaje - servicios de atención a la población. La zona del Cerro y adyacencias donde se enmarca el Apex tiene sus particulares características por tratarse de una zona históricamente diferenciada del resto de la capital del país (por su ubicación geográfica) y por una población con una identidad comunitaria de pertenencia con la zona muy fuertes. Esta población a la que se dirige la atención sanitaria es una comunidad que a lo largo de las últimas décadas ha venido sufriendo el desmantelamiento industrial del país afectándolos directamente por tratarse de una zona en la que el motor de la comunidad eran las industrias (frigoríficos, por ejemplo) que funcionaban y daban trabajo a miles de familias. Esto produjo el deterioro progresivo de la calidad de vida de la población a todo nivel. Además, esta zona y sus adyacencias ha sido receptora de aquellas familias del interior del país que se trasladaron a la capital en busca de mayores oportunidades.
El Apex es un programa que intenta atender las necesidades que plantea esta comunidad en conjunto con las organizaciones sociales que la representan. Los objetivos del programa en relación con la práctica de la función institucional de la Universidad son:
- Conjuntar las funciones de la Universidad, es decir, la extensión con la enseñanza, investigación y servicio,
- Conjuntar los servicios (facultades, escuelas, institutos) de la Universidad y proyectarlos al espacio comunitario en forma conjunta,
-Conjuntarse con entidades oficiales de fines parcialmente comunes;
En resumen, generar una nueva modalidad multiprofesional del proceso de enseñanza - aprendizaje, que asocie íntimamente el servicio con el aprendizaje, a través de una amplia interacción recíproca entre las personas de la comunidad y los universitarios. Transformar el proceso de atención de la salud actualmente operante en el Cerro, promoviendo un programa de Atención Primaria de la Salud, mediante la coordinación de todos los servicios de salud (estatales, municipales y barriales), la Universidad y la comunidad constituida y organizada en dicha zona. Mejorar la calidad de vida de la población promoviendo la participación activa, efectiva y sistemática de la comunidad en la planificación, organización, gestión y uso más eficaz de la red de servicios de salud a su disposición y, en esta forma, impulsar su protagonismo en la administración de los servicios y el cuidado de su propia salud.
3- El proceso psicodiagnóstico en el servicio de atención psicológica a niños.
Tratando de caracterizar el proceso psicodiagnóstico diré que configura una situación con roles definidos y con una relación en el que una persona (paciente) pide que la ayuden y otra (psicólogo) acepta el pedido y se compromete a satisfacerla en la medida de sus posibilidades. Es una situación bipersonal (psicólogo - paciente o grupo familiar), de duración limitada, cuyo objetivo es lograr una descripción y comprensión lo más completa posible de la personalidad total del paciente o del grupo familiar. Enfatiza la investigación de algún aspecto en particular según la sintomatología y el tipo de derivación (si la hubiere). Abarca los aspectos pretéritos, presentes (diagnóstico) y futuros (pronóstico) de esa personalidad, utilizando para lograr estos objetivos ciertas técnicas (entrevista semidirigida, técnicas proyectivas, entrevista devolutiva). En el caso específico de nuestra tarea en el servicio, el que consulta es la familia “por” su hijo y/o porque lo derivaron de la escuela por dificultades de aprendizaje por ejemplo. El proceso psicodiagnóstico se irá configurando con la demanda del que consulta y la estrategia del equipo psicológico variará según el caso, si es derivado por dificultades de aprendizaje el abordaje será distinto a una consulta con un trasfondo familiar de maltrato o violencia doméstica. Cuando un niño es traído a la consulta por dificultades de aprendizaje puede ser que haya sido por iniciativa del maestro, de los padres o de ambos. La relación bipersonal está atravesada por un tercero que es la institución educativa. Esta situación ya nos puede brindar elementos para tener en cuenta durante el proceso diagnóstico. Esto lo iremos construyendo en los distintos momentos que compondrán este proceso, como la entrevista de recepción o entrevista inicial con el paciente - familia, entrevista con los padres, posteriores entrevistas con el niño junto con la administración de tests y técnicas proyectivas como otra etapa del proceso y como cierre de este la devolución oral al paciente y a sus padres por separado. Además de un informe psicológico para la maestra, otro que queda en el Apex y otro para organismos oficiales como puede ser el B.P.S. El primer contacto entre la población y el servicio se establece cuando esta acude un día a buscar números para ser registrados y llamados posteriormente para la primera entrevista o recepción. Esto sería el primer momento del proceso psicodiagnóstico, momentos que desarrollaremos más abajo.
3.a-Encuadre
En cuanto a las variables constantes que intervienen en el proceso: Hay una aclaración de los roles que cumplen los componentes del equipo que atiende la consulta (docentes y estudiantes) y del/los que consultan (niños - familia). El lugar donde se realiza la consulta y el proceso psicodiagnóstico es siempre en el Apex. El horario se establece de común acuerdo entre las partes y la duración de la intervención no se plantea ni muy corta ni muy larga. Al ser una intervención pública y gratuita no se establece ningún tipo de honorarios en este encuadre. El encuadre debe ser flexible y acomodarse a la singularidad de cada caso.
3.b-La entrevista de recepción o entrevista inicial
Esta instancia se caracteriza por ser una entrevista semidirigida, en la que el paciente tiene libertad para exponer sus problemas comenzando por donde prefiera tras una consigna del entrevistador que podría ser: “qué los trajo por aquí?”, tratando de indagar acerca del motivo de consulta. Si bien el campo psicológico configurado por entrevistador y consultante se estructura en función de los vectores señalados por éste último, el analista intervendrá para señalar algunos vectores cuando el entrevistado no sabe cómo empezar o cómo continuar y tratando de ser amplios en las preguntas y apreciaciones que se señale. También, cuando haya situaciones de bloqueo o paralización por incremento de la angustia para asegurar el cumplimiento de los objetivos de la entrevista. Tratará de inquirir acerca de los aspectos de la conducta del entrevistado a los que éste no se ha referido espontáneamente, acerca de lagunas en la información que el paciente ha suministrado. En un primer momento de la entrevista se da la presentación del equipo de recepción y se explicita el encuadre. Luego se desarrolla la entrevista en donde aparecen elementos del orden de lo manifiesto, de lo latente así como las ansiedades y las defensas que se ponen en juego. Aquí el entrevistador debe plantearse un entendimiento fundamentalmente del motivo de consulta, a través del observar, escuchar y vivenciar para ir planteándose luego una estrategia. En el caso que nos toca de cerca, en lo que a la observación de la situación familia (padres) y niño, en la consulta por dificultades de aprendizaje, prestamos atención al discurso de los padres, a su actitud frente a la problemática del niño, a la vivencia que le genera hablar de esto y a la actitud del niño ante lo que su familia relata. Trataremos de recabar información que nos de una idea general del contexto que rodea al niño, su composición familiar por ejemplo. Generalmente se le da participación e implicancia al niño en esta instancia sugiriéndole que dibuje algo en una hoja que se le pone a disposición y que de alguna forma exprese qué piensa de su problemática. A través de la observación de la mamá de Matías (un niño de 8 años traído por dificultades de aprendizaje), recabamos datos importantes para la evaluación de esta primera instancia. Su discurso y gestualidad indicaban cierta actitud paranoide. No demostraba con lo que decía una implicancia con la situación del hijo y afloró una ansiedad con tinte de culpa por lo que sucedía con el niño. El niño se presentaba inhibido y retraído y no tocó el lápiz en toda la entrevista. La intervención del entrevistador ayudó a desculpabilizar a esa mamá tan paranoide y a poder habilitar un canal de liberación de esa ansiedad que se iba generando. Entonces, allí el discurso de la madre fue tornándose más convincente acerca de la implicancia de ésta en la problemática del niño y de por qué podría ser que su hijo no aprendiera en la escuela. Surgió el tema de una enfermedad que aqueja al niño desde el nacimiento y fue uno de los principales datos extraídos de la entrevista de recepción. En este encuentro se cruzan ansiedades tanto del lado del entrevistador como del entrevistado. En este encuentro no existe un conocimiento previo de quienes consultan, no sabemos cuántos van a entrar, por quién consultan, etc. El entrevistado se encuentra en una situación nueva y en muchos casos no tiene una experiencia previa de encuentro con un psicólogo. A lo largo del encuentro los consultantes podrán fluctuar por ansiedades tanto de tipo paranoide (como la mamá de Matías), confusional o depresiva. En ocasiones, siguiendo el modelo médico esperan una solución inmediata al motivo de su consulta y muchas veces se les hace difícil la comprensión de porqué se les pregunta acerca de lo que piensan al respecto. “¿Usted qué piensa de que su hijo no esté aprendiendo en la escuela?” En este primer encuentro entonces, surgen los distintos datos de esta aguda observación que nos permitirán configurar el campo a indagar durante el proceso. 3.c-Entrevista con los padres. Anamnesis o reconstrucción histórica del niño. En esta instancia tratamos de que concurran ambos padres, para tratar de tener la información más completa posible acerca de la historia del niño. Escuchando el discurso de uno y otro podremos entrever las contradicciones que se manifiestan, ya sea a través de los gestos o del relato de los dos en relación al de la pareja, los “espacios en blanco” que pueden haber en esa historia, los olvidos, la vivencia que expresen uno y otro al relatar esta historia y los momentos más importantes o acontecimientos destacados por el relato de ambos, entre otras cosas. En lo que tiene que ver con las dificultades de aprendizaje trataremos de poner énfasis en la escucha del relato de situaciones a partir de las cuales podamos obtener datos acerca de la “modalidad de aprendizaje”. Este concepto desarrollado por Alicia Fernández lo profundizaré más abajo cuando abarque más específicamente el tema de las dificultades de aprendizaje. Más que un interrogatorio puntual acerca de fechas, o cuándo comenzó a caminar, o la duración de la lactancia, etc., nos interesa poder encontrar una escena, una situación y profundizarla, tratando de que lo importante no sea el dato en sí, sino el sentimiento y la significación otorgada al mismo. Así, indagamos cómo fue esa primera relación madre - niño en la lactancia, cómo se sentía la madre dando de mamar, si había reciprocidad en la mirada de ambos durante este contacto. No nos interesa tanto saber a qué edad comenzó a hablar, a no ser que sea significativo (por ejemplo que haya empezado a los tres meses o a los cuatro años), sino indagar acerca de qué tipo de comunicación existía en el grupo familiar, de qué manera eran recibidas las primeras palabras, qué sentían la madre y el padre en esos momentos. Esto es importante ya que la forma en que la familia le “devuelve” al niño, o le responde a estas primeras experiencias ya sea el habla, la alimentación, la marcha, etc., será una forma de simbolización para el niño de estos acontecimientos y serán fundamentales para la constitución de su psiquismo. Entonces indagaremos en las circunstancias prenatales: las condiciones de gestación, las enfermedades durante el embarazo, de ser necesario datos genético - hereditarios y las expectativas de la pareja y la familia. También se investigarán las circunstancias perinatales: momentos previos al parto, grado de información sobre el mismo, grado de anticipación, posibilidad de registro de las señales corporales durante el embarazo y previo al parto, etc. Se indagará además acerca de las circunstancias neonatales o posnatales: nivel de adaptación de la familia al bebé, capacidad para la lectura de sus demandas. Esto tiene que ver con lo que mencionamos más arriba acerca de lo que le devuelve la madre o padre al niño, en el sentido de la decodificación de las demandas de éste por parte del grupo familiar. El bebé comenzará, desde el punto de vista del aprendizaje, a conformar un modelo que tome en cuenta la eficacia de sus posibilidades expresivas, ya que él pudo articular una demanda (por ejemplo, llorar a partir de una necesidad), y esta demanda fue decodificada por su madre y pudo cubrir su necesidad. Puede estar el caso del bebé que llora y su madre lo deja llorar al considerar que llora de hambre y que aún no es la hora, ateniéndose a un horario estricto, entonces el niño conformará un modelo de aprendizaje que sostendrá que llorar es inútil, que no vale la pena articular una demanda para que alguien satisfaga su necesidad, descalificando sus propias posibilidades de acción. Estos modelos se irán configurando como modalidad de aprendizaje y se observarán en conductas posteriores del niño y del adulto. Alicia Fernández llama “escenas paradigmáticas del aprender” a tres situaciones que se dan en el crecimiento del niño. Una de ellas son los procesos de asimilación, otra los de acomodación en relación al aprendizaje y una última que destaca la triangulación inherente a todo aprendizaje. La lactancia es la primera de ellas, el primer acto donde el alimentarse va a depender también de una acción realizada por el niño y donde interviene otro. También será importante el proceso de acomodación a la comida sólida, etc.
Otra situación paradigmática es el control de esfínteres. Cómo se dio ese aprendizaje, cómo fue la actitud de los padres en ese momento, cuáles fueron los recursos que utilizaron para que el niño lograra pedir para satisfacer su necesidad. Pedido que implica el reconocimiento de las señales corporales de su necesidad y la posibilidad de postergar su satisfacción hasta que se den determinada condiciones, es decir, la posibilidad de mediatizar. A. Fernández, indica que se encuentran muchos casos en que a partir de la amenaza de los padres, el niño inhibe su necesidad llegando a no reconocerla, adecuándose así a las exigencias paternas y realizando una domesticación en lugar de un aprendizaje. El aprendizaje de la marcha es la situación paradigmática más importante para el aprendizaje. En esta situación intervienen ambos padres en una escena en que la madre estimula al niño a separarse de ella y un padre que lo llama, intercambiando los roles. Es importante averiguar cómo fue este momento, si se cayó, si logró caminar sin problemas, cómo fue la respuesta de la familia y la actitud de esta durante el momento. Esta situación de pérdida de la dependencia de un otro que traslada al niño de un lugar a otro y la obtención de la autonomía por parte del niño para sus desplazamientos, según Sara Pain, la pérdida debe integrarse al nuevo logro siendo el niño partícipe activo del cambio sucedido. “Esto preservará el recuerdo y no transformará el olvido en secuela necesaria del aprendizaje de lo nuevo”. Otra de las circunstancias que debemos tomar en cuenta en esta entrevista con los padres es el grado de aceptación e integración del niño como ser pensante en el grupo familiar. Con esto nos referimos a la comunicación de distintas decisiones que conciernen al niño, la manera en que se dieron, si se lo consultó, si se le comunicó como algo consumado; además lo que tiene que ver con la forma en que se da la dinámica familiar en relación al niño cuando se mira televisión (si se comenta lo que se ve, si se mira sin decir nada), si se lee en la casa (libros periódicos), si se le lee al niño cuentos, etc., esto nos dará una pauta acerca del grado de estimulación que tendrá el niño en ese núcleo familiar. Así también recabaremos información acerca de la transmisión de determinados mitos al niño (el “cuco”, los reyes magos, etc), en edades inapropiadas para éste. Es decir, determinar qué es lo que la familia pretende que crea y piense el niño. También indagaremos que significa la escuela para esa familia, puede ser “el segundo hogar”, “un lugar para que los niños estén para cuando vamos a trabajar”, “si no va a la escuela pierde el comedor escolar” (situación que se puede dar en el tipo de población que consulta en el Apex), “si no aprende va a ser un don nadie como yo”. También se recomienda analizar las quejas de los padres acerca de la maestra o la enseñanza. Se procura entonces reconstruir la historia del niño a través de los padres. 3.d- Utilización de técnicas proyectivas y cognitivas en el proceso diagnóstico "Considero a los tests sólo como un medio y no como un fin. Los utilizo en un diálogo en cuyo transcurso intento desentrañar un sentido..." Maud Mannoni Considero que este enfoque que detalla Mannoni en este fragmento es el que se despliega en el Apex. Utilizamos los tests como una herramienta enmarcada en el contexto global de la entrevista que nos brindan aspectos que no surgen en la entrevista o que son profundizados a partir de lo que aparece en ésta y por lo tanto los complementa. Además nos pueden confirmar hipótesis, tanto en el plano intelectual del paciente por intermedio del Wisc III, en lo perceptivo - motriz con el Bender, como también aquellos aspectos que indagan la personalidad del sujeto mediante las técnicas proyectivas. Por ejemplo, en el caso del niño que veníamos mencionando más arriba, al que llamamos Matías, pudimos confirmar sus dificultades de aprendizaje, mediante un Wisc y un Bender. También por intermedio del Dibujo Libre, del Machover, del Familia y Persona bajo la lluvia pudimos obtener información acerca de las distintas vivencias del niño, de sí mismo, de los que lo rodean, sus identificaciones, sus defensas, su forma de ser. Todo esto, en conjunto con las entrevistas nos permite aproximarnos a un mayor conocimiento de lo que le está pasando al paciente - familia. En el caso del tema que tocamos aquí, porqué no aprende el niño. Por supuesto que se debe tener en cuenta que éstas técnicas no tienen el patrimonio de la verdad absoluta, ni son métodos infalibles y mágicos. Los resultados que brindan, fundamentalmente las técnicas cognitivas pueden estar caratulando a un niño y se debe manejar con cuidado este aspecto, teniendo en cuenta que estos resultados pueden cambiar en el futuro y nos debemos atener a la singularidad de cada caso. 3.e- Devolución e Informe "Lo que el analista da, es lo que pertenece al otro." Jacques Lacan La devolución es la comunicación verbal discriminada y dosificada que el psicólogo hace al paciente y a sus padres de los resultados obtenidos en el psicodiagnóstico. En el caso de Matías, le devolvimos a él primero y luego a sus padres. Es importante observar la reacción, tanto del paciente como de los padres ante la información, esto nos puede brindar nuevos aportes para el diagnóstico y pronóstico final. Claro que esta información debe ser seleccionada de antemano, transmitiendo los aspectos más sanos primero y luego los más patológicos. Es importante para que el tratamiento continúe en otra etapa, mantener el buen vínculo con la familia y por lo tanto ser cuidadoso con cómo se transmite la información y que aspectos de ésta pueden ser transmitidos y cuales no. Lo que pudimos ver en nuestra experiencia de devolución con los padres de Matías fue que surgieron expresiones tendientes a desculpabilizarse, a desligarse de la problemática del hijo por la herida narcicista que genera tener un hijo que le cueste aprender: "Hace tiempo que vimos que tiene problemas, el hermano es rapidísimo, no tiene nada que ver", "... no le entran ni las balas..."; comentaba el padre. Con su gestualidad indicaba una valoración de su hijo, si bien con la preocupación como padre, pero ubicándolo en el lugar del "lento" de la familia. La madre preocupada también pero con signos de mayor angustia. Ambos reprodujeron la vivencia que Matías plasmó en las distintas técnicas proyectivas acerca de su familia, una madre muy valorada, un padre desvalorizado afectivamente. Además, en esta instancia, surgieron nuevos elementos que contribuyeron a una mejor comprensión del caso. Como por ejemplo, la conducta que el padre relató del niño acerca del vínculo con su madre cuando hace unos años dormía con ella y "olía" sus manos y también cuando mencionó que un día cortó este colecho y le dijo " nos vamos para este otro cuarto porque acá dormimos los hombres de esta casa..." La devolución diferenciada, al niño por un lado y a los padres por otro permite que el niño se sienta discriminado de su grupo familiar favoreciendo su identidad. Lo que tiene que ver con la devolución al niño pude notar que para que éste no se distraiga, escuche y reciba lo que le estamos devolviendo es bueno poder hacerlo dependiendo de las características del niño, realizando alguna dinámica del tipo de la narración de algún cuento con el cual el niño pueda sentirse identificado y simbolizar su situación. En cuanto al informe, realizamos uno que queda en el Apex, en el que se detalla una visión más completa desde el punto de vista psicológico del

